Practicando arqueología en un armario con cajones viejos II

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Más cadáveres exquisitos encontrados como los de este posteo anterior. Fueron hechos pescando frases y/o palabras de canciones de Peperina, de Seru Giran.


    Los anteojos no me escuchan tranquilo.

La playa tiene sólo una chica tonta.

El baile planeta oscurece la máquina del paraíso.

La piel inocente nació para probar las manzanas.

El escenario millonario cae sobre la luna de una chica pueblerina.

El subterráneo romántico entonaba los oídos del campo.

El tiempo va cambiando, mirando los ojos del más allá.

El tiempo llevará ilusiones, simulando lo viejo que está.

La canción no quiere conocer a nadie.

La vereda mira la fiesta desde el mar de monedas.

El viento despide ese tiempo perdido.

Los barcos perdidos saborean el café con leche.

Oído al pasar II

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En la esquina de Colón y Drago:
-¿Cuánto me cobrás para lavarme el auto?
-Y, lo que puedas, diez pesitos.
-Bueno, enjaboname bien los vidrios que me voy a curtir una mina adentro.
-¡Cómo no, muchachito!

* * *

-¿Sabés qué esta bueno? Que te la chupen con una pastilla de menta o un chicle.
-No, chicle no. Yo tuve uno pegado dos días en los pendejos.
-Sacatelo con hielo.

* * *

"Negros de mierrrda..."

* * *

-Tac, tac, tac, tac...
-Me enamora el sonidos de tus tacos.
-¡Forro!

* * *

"Una monedita para que Dios lo bendiga. Una monedita le estoy pidiendo."

En cuatro palabras

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Comodidad envejece mi fastidio.


* * *


Antipatía por lo establecido.


* * *


Alboroto de los apacibles.

Practicando arqueología en un armario con cajones viejos I

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Revolviendo, escarbando y desenterrando papeles viejos encontré estos cadáveres (en realidad amputaciones verbales hechas en conjunto con el azar):

      La aventura criolla pega en la cara inexistente.

El plástico antigás tuvo su primera mujer.

El problema hogareño demuestra la taza del éxito.

La reunión estaba entrada en años.

La cosa se convence de su liderazgo marrón.

El 51 nacional premia al recluso.

La fortuna de la familia continua con sus especias que se venden de nuevo.

Y los tiempos utilizan contenedores de 10.000 años.

El fabricante de olas es parte del Club del Clan.



Según las primeras pericias, datarían de entre 11 a 13 años atrás. Hay más restos en perfecto estado de conservación.

Todos tenemos un exquisito muerto en el ropero.