Tarde

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Es tan tarde que hasta los más marginales están en plan de retirada. Algún que otro freak brinda los últimos resabios de su locura fulgurante.

Dice que es maestra rural, pero para mí que se acabaron las pastillas que tiene que tomar con rigurosidad.

Me pregunta de dónde soy y no sé qué decirle, no tengo ganas de hablarle, ya la veía venir, desarmada en el piso con una posición más o menos respetable, la mirada entre aquí y allá y la excusa de "¿no me convidás un pucho? Salí de mi casa, me recolgué y no traje los cigarros".

Si, te creo y todo.

-Tomá ¿Fuego tenés?

-Si, eso tengo-, aunque para mí, la llama ya se le acabó hace rato. Saca un encendedor que no podía prenderlo del temblor en la manos, le digo que me lo dé y se lo prendo. Mucha llama no tenía y prendo el mío con el suyo.

Y empieza su obligatorio interrogatorio, después de unas pitadas en silencio.

Chau. Que venga pronto el bondi.

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